Arte

El cannabis es la planta que más ha influenciado el arte. Por un lado porque de cannabis fue hecho el primer papel que sustituyó a los antiguos papiros, lo que permitió una fuerte expansión de la escritura. Tras este invento de los chinos, el cannabis fue fundamental también en el desarrollo de la pintura ya que la pintura al óleo se realiza sobre tela de cannabis, por eso llamada 'canvas' en inglés.

El cannabis participa como tema o inspiración en muchas pinturas. Desde los antiguos pintores flamencos, pasando por Picasso, a las formas contemporáneas del artes abstracto y surrealista.

Poco sabemos en Occidente de las influencias que el cannabis ha tenido sobre la literatura de China, India y el mundo islámico. Sabemos que el cannabis aparece en los textos sagrados de India y en cantares de la China, al tiempo que en Bagdad, unos 1.000 años atrás, en un ambiente mucho más liberal, se escribieron obras contrastando los efectos de haschis con los del vino.

En Occidente la influencia más clara comienza en los comienzos del siglo XIX. La alteración de los estados mentales como fuente de creatividad ya había sido propuesta por el británico William Blake. Y sobre ese precedente tal vez los intelectuales del resto de Europa se mostraron más dispuestos a explorar el camino del conócete a ti mismo.

La llegada del cannabis a los círculos intelectuales de Europa se produjo como consecuencia de las invasiones napoleónicas a Egipto, donde el uso de hashis era común. De esa manera surgieron obras como Los paraísos artificiales de Baudelaire que dieron cuenta del uso del cannabis sativa por parte de los escritores del siglo XIX. Publicado en 1860 la obra contiene El poema del hachís. Antes que eso, en Inglaterra el pintor y poeta William Blake (1757-1827) ya había explorado la interacción entre la exploración creativa y la botánica.

El carácter cosmopolita le había dado seguramente a Inglaterra la posibilidad de tomar contacto antes con la planta. El uso de cannabis por parte de William Shakespeare está bien documentado. El análisis de sus pipas ha confirmado la presencia de Cannabis y se considera que escribió un soneto en honor a la planta.

El Soneto 76, refiere a una notoria hierba (noted weed) the "noted weed" sonnet, where he seems to be saying a "noted weed" inspired his creativity:

Why is my verse so barren of new pride,
So far from variation or quick change?
Why with the time do I not glance aside
To new-found methods and to compounds strange?
Why write I still all one, ever the same,
And keep invention in a noted weed,
That every word doth almost tell my name,
Showing their birth, and where they did proceed?
O, know, sweet love, I always write of you,
And you and love are still my argument;
So all my best is dressing old words new,
Spending again what is already spent:
For as the sun is daily new and old,
So is my love still telling what is told.


La hipótesis es sustentada además porque su familia se dedicaba al comercio no siempre legal de productos como la lana.
Otras obras hacen referencias que parecen tener que ver con el Cannabis.

Shakespeare’s play A Midsummer Night’s Dream (c. 1595) turns on a magic flower:

Fetch me that flower; the herb I shew'd thee once:
The juice of it on sleeping eye-lids laid
Will make or man or woman madly dote
Upon the next live creature that it sees.


Pero es en Francia posteriormente donde la influencia del Cannabis es más fuerte y generalizada. Allí se formó el club de comedores de hashís, en el que un conjunto de literatos y artistas célebres se reunían una vez por mes para explorar la creatividad en un estado alterado de consciencia.

Baudelaire formaba parte del club de consumidores de hashís que reunía a artistas de París. Entre ellos Eugene Delacroix, cuyo cuadro las mujeres de Argel (1834) muestra a dos argelinas consumiendo Cannabis en una pipa de agua.

El club de los consumidores de hashís funcionó activamente entre 1844 y 1849 y tuvo entre sus integrantes además de los mencionados a Víctor Hugo, Honoré de Balzac y Alejandro Dumas. Otro de sus integrantes, Jacques Joseph Moreau, puede ser considerado el primer investigador de los efectos del cannabis. Luego de viajar por Asia y Egipto, publicó el estudio el Hashish y la alienación mental, en el que compara los sueños, las alucinaciones y los efectos del Cannabis.

Desde París fue influenciada la literatura en otras partes de Europa. El poeta William Butler Yeats conoció el cannabis en 1890 a través de otro escritor, Arthur Symons. La experiencia influyó en su obra y él mismo relató sus sensaciones.
A partir de las puertas abiertas por el romanticismo, otras corrientes artísticas exploradoras de caminos nuevos surgieron influenciadas por el uso de Cannabis así como de drogas: surrealismo, dadaísmo, entre otras.
Desde entonces muchos artistas han sido influenciados por el cannabis en sus creaciones, pintura, escritura, fotografía.

Más allá de las corrientes literarias europeas, en América la llamada generación Beatnik a fines de los años 50 significó el primer paso en la legitimación y la generalización del uso de las plantas con fines creativos o exploratorios de uno mismo. La irrupción de escritores como Jack Kerouac y Allen Ginsberg marcó un antes y un después en la literatura americana.

En América Latina la influencia del cannabis llegó antes. En America México es tal vez el país donde la interacción de cannabis y artes plásticas es más clara a través de Diego Rivera y Frida Kahlo. De hecho podría decirse que el cannabis es la mayor influencia que México y por lo tanto América Latina tienen sobre la cultura estadounidense.

En los 60, el cannabis cambió a la música, luego del famoso porro con el que el premio Nobel Bob Dylan convidó a los Beatles. Desde entonces, el cannabis acompaña e influencia a gran cantidad de artistas de todas las áreas.